Miércoles, 18 Octubre 2017

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Mural en homenaje al padre Carlos Mugica

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Con el objetivo de construir colectivamente la Ciudad, el área de Arte Público de la Secretaría de Cultura continúa plasmando en murales diferentes expresiones artísticas.

En este caso, se realizó uno en homenaje al Padre Carlos Mugica. Los vecinos se pueden acercar para apreciarlo a la Av. Néstor Kirchner y calle 32, lugar que fue residencia de la familia del sacerdote en el Distrito

El mural está emplazado en el Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos de Quilmes, ex residencia de su familia en Berazategui. La obra tuvo una primera instancia de trabajo en un taller, donde a través de la técnica de fotocerámica se imprimieron sobre baldosas extractos de frases y poemas del homenajeado. 

Javier Albornoz, integrante del área de Arte Público y coordinador del grupo de muralistas, expresó: En este dibujo quisimos que se refleje a Mugica como el nexo que fue entre la gente humilde, las villas y la Iglesia, por eso se lo puede ver en una pose de entrega por defender a la gente. Por otro lado, queríamos representar lo que fue su trágico final, ya que fue brutalmente asesinado por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) el 11 de mayo de 1974.

Las frases que aparecen en el mural son parte de escritos, de reflexiones que él hacía. Muchos de ellos eran dirigidos a Dios, pidiendo perdón por algunos sentimientos encontrados que él tenía al estar entre la gente humilde y la Iglesia, desde una cuestión más espiritual. Y allí su figura, como el sujeto unificador de esas dos partes, agregó Albornoz.

En cuanto a la confección de la obra, María Acosta, miembro del área de Arte Público, manifestó: Empezamos con este trabajo en el taller. Las frases las hicimos sobre la cerámica con una filmina, las copiamos y luego las mandamos a fundir en fuego. Además, está especialmente diseñado y preparado para que no se borre con la lluvia

El homenaje fue pedido por el Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos de Quilmes. Allí ya había un mural, pero decidieron modificarlo y hacerle una distinción a este argentino vinculado al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.  

Por otro lado, ante las repercusiones de los vecinos, Acosta opinó: Se los ve muy contentos al notar un Berazategui que se embellece. Al menos la gente que pasa, se para a mirar. Sería muy bueno que lo cuiden, ya que lleva mucho trabajo y es muy lindo para la vista.

El martes 19, la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, colocó simbólicamente la última baldosa del mural, en el marco de su recorrida por la Ciudad

El mural

La obra, de 51 metros cuadrados, tiene como objetivo transmitir a la comunidad la labor del Padre Carlos Mugica como pensador, orador y hacedor.

Fue llevada a cabo por el equipo de Arte Público de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad, conformado por cooperativistas del Programa Argentina Trabaja y empleados municipales

El padre Carlos Mugica (1930-1974) fue uno de los mayores referentes del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Pese a pertenecer a una familia acomodada y conservadora, se identificó con el Peronismo y fue un emblema del trabajo sacerdotal junto a los pobres, en especial por su labor comunitaria en la Villa 31.

La obra ilustra el momento de su asesinato, cuando fue acribillado por la Triple A, el 11 de mayo 1974.

En el mural puede observarse el retrato del Padre, sobre cuyo cuerpo impactan las balas rojas que se repiten 14 veces, llevando cada una la forma da la letra “A”, en alusión a los mentores de su crimen.

El gesto de su cuerpo, alzando los brazos y poniendo el pecho, es un intento por ilustrar algunas de sus expresiones más simbólicas que nos hablan de su manera de pensar y obrar.

Por detrás de su figura se alza la silueta de la Villa, que se va construyendo con baldosas que llevan inscripciones con el pensamiento del sacerdote, en forma de frases y poemas de su autoría.

Entre la urbe aparece, además, una parroquia o edificio religioso, edificada también con las ideas de Mugica, quien adhería al pensamiento del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.

Este movimiento sostenía que la Iglesia debía tener un papel activo en los aspectos políticos y sociales, y que debía estar junto al pueblo, denunciando la desigualdad fomentada por el sistema capitalista liberal